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Tiene su origen en las artes marciales nativas de las Islas Ryukyu, llamadas “tuidi”, o te (手, literalmente, ‘mano’; tii en okinawense) y en algunos estilos de las artes marciales chinas. Estos estilos de artes marciales surgieron de la necesidad de los guerreros nobles de la isla (los pechin) de proteger al último rey de Okinawa, Sho Tai, y a sí mismos de los guerreros con armadura japoneses (los samurái) invasores pertenecientes al clan Satsuma. Poco a poco, el karate fue desarrollado en el reino de Ryukyu y posteriormente se expandió, siendo enseñado sistemáticamente en Japón después de la era Taisho, en el siglo XX como consecuencia de los intercambios culturales entre los japoneses y los habitantes de las islas Ryukyu.

El karate-do se caracteriza por el empleo de golpes de puño y patadas, aunque no restringe su repertorio solo a ellos e incluye golpes a mano abierta, derribos, luxaciones articulares, algunos lanzamientos y derribos, además de golpes a puntos vulnerables, y a puntos nerviosos. En el karate-do se coordinan la fuerza, la respiración, el equilibrio y la postura, el correcto giro de cadera y la conexión conjunta de músculos y extremidades, trasladando gran parte del peso corporal y del centro de gravedad al impacto. Generalmente se busca derrotar al adversario mediante impactos contundentes que buscan ser definitivos o lo más eficaces posibles, de forma semejante a la estocada o corte de una katana o sable japonés. A la persona que practica este arte marcial se la llama karateka o karateca.

Las sucesivas prohibiciones al porte de armas en la historia de Okinawa y la importancia dada a las artes marciales sin armas se debe a que la isla, mucho antes de ser anexada al Shogunato de Japón, ya era un puerto libre y reino independiente donde atracaban numerosas embarcaciones provenientes de varias partes de Asia (China, Corea, Tailandia, Indonesia). La isla de Okinawa fue asimismo el primer lugar donde llegó la nave del comodoro Perry de los EEUU en el siglo XIX antes de llegar a la ciudad puerto Yokohama, en el Japón, para obligar a los japoneses a abrir sus rutas comerciales; pues desde 1.639 hasta 1.853 tanto japoneses como okinawenses habían vivido aislados del mundo exterior por decreto del shōgun (líder militar) Tokugawa Iemitsu, hasta la época moderna (siglo XX), en que el último de los Tokugawa,Tokugawa Yoshinobu, cedió el poder total y definitivamente al emperador Meiji entre 1868 y 1902.

En la isla de Okinawa se vivía una situación naval y comercial de gran intercambio entre varios reinos, similar a la de las islas Filipinas, aunque con varias prohibiciones al porte de armas que se iniciaron en 1409 por el entonces rey Sho Shin, que favorecieron la unificación de los pequeños feudos en que se encontraba dividida la isla, evitando así futuras divisiones y conflictos entre los visitantes y los nativos. Estas medidas fueron luego enfatizadas de nuevo ya en 1609 por los guerreros samurái japoneses invasores pertenecientes al clan Satsuma, quienes confiscaron las armas restantes. Durante este periodo la vida fue aún más austera y restrictiva, obligando tanto a los nobles como al pueblo a desarrollar aún más los métodos de combate tanto con implementos agrícolas (kobudō), como a mano vacía (karate) respectivamente.

Durante el siglo XX se encontraban establecidos ciertos estilos de acuerdo a una supuesta división regional y énfasis en los movimientos circulares y lineales, así como el combate a distancia media y larga. De esta forma, las principales variantes del Te practicadas en Okinawa eran Naha-Te, Shuri-Te y Tomari-Te. Cada una de ellas contaba con características particulares tanto en las técnicas como en los métodos de práctica. En este período tres figuras se encargan de sistematizar y revivir la práctica del karate: Kanryo Higaonna (Naha-Te), Anko Itosu (Shuri-Te) y Kosaku Matsumora (Tomari-Te). En 1872 el emperador Meiji establece al clan Satsuma y a sus miembros como sus únicos representantes en el territorio. En 1879 el gobierno Meiji dicta la abolición de la familia real ‘Sho’ de las islas Ryukyu y crea la prefectura de Okinawa.

Los términos empleados en esa era para denominar de manera general a estos estilos fueron Te o Ti (手? literalmente, “la mano”), Okinawa-Te (沖縄手? literalmente, “la mano de Okinawa”) y Tote, Tode, “tuidi”, o Todi (唐手? literalmente, “la mano de la dinastía Tang“; sin embargo, la traducción correcta sería “la mano de China”).

En 1901 las escuelas de la prefectura de Okinawa adoptan el tuidi como parte del programa de educación física.2 En esta época, Anko Itosu (糸洲安恒 Itosu Ankō?) Cambió la pronunciación de 唐手 desde tode o tuidi a karate. Entre 1904 y 1905, Chomo Hanashiro (estilo Shorin Ryu) y posteriormente otros maestros empiezan a emplear por primera vez los kanji 空手 en lugar de 唐手. En 1933, el capítulo Okinawa de Dai Nihon Butokukai reconoce al kárate (空手 karate) como arte marcial.

Al karate se le conoce hoy en día como “el camino de la mano vacía”. Ésta fue la traducción popularizada por el maestro Masatoshi Nakayama de la Asociación Japonesa de Karate-Do estilo Shotokan o (JKA) después de la segunda guerra mundial (1939-1945) del término Karate-Do, cuando se buscaba mostrar al Japón como un país pacífico ante la ocupación de los Estados Unidos, quienes prohibieron la práctica de las artes marciales japonesas por considerarlas un fundamento del espíritu nacionalista de Japón. Esta traducción fue aceptada como alusión a la no inclusión de armas en el karate. Sin embargo, hay que notar que todos sus máximos exponentes y maestros hasta muy recientemente, tenían conocimientos del manejo de las armas tradicionales de Okinawa, como el bastón largo o bo, las macanas otonfa, los tridentes o dagas sai, los molinos de arroz/ bridas del caballo, o nunchaku, las hoces de segar o kama, los nudillos de hierro o tekko, etc. Incluidas y preservadas hoy en día en el arte marcial del kobudō; o bien practicaron de manera paralela el arte del sable japonés moderno o kendō. Asimismo otra traducción de la palabra Karate es “la mano que emerge/contiene al vacío, al todo” o “la mano del absoluto”, “el camino de la voluntad”. Podría hablarse inclusive del “camino del absoluto” debido a la profundidad filosófica, física y técnico-táctica del arte no solo en lo físico, sino en su posible aplicación mental y a la vida diaria, llegando a definir la vida de algunos practicantes. Otra posible traducción es “el camino de la mano y de la vida” pues el vacío o “kara” filosóficamente lo contiene todo; como esencia sin ataduras, sin juicios, sin límites, sin forma.

Si bien se reconocen como los precursores del karate a los maestros Kanga Sakukawa (Tode Sakukawa) y Sokon Matsumura, así como a sus discípulos: Chutoku Kyan,Asato AnkōAnko Itosu, entre otros. Es Gichin Funakoshi, el fundador del karate estilo Shotokan, quien se le conoce como el “padre del karate moderno”, al ser el responsable de haber introducido y popularizado el karate en las islas principales de Japón. Pese a esta creencia, durante este periodo muchos otros maestros de Okinawa estaban dedicados a la enseñanza por lo que fueron también responsables del desarrollo del karate en las islas principales. Funakoshi fue estudiante de Asato Ankō y Anko Itosu (que habían trabajado para introducir el karate en el Sistema Escolar Prefectural de Okinawa en 1902). Durante esta época, los maestros destacados que también influyeron en la difusión del Karate en Japón incluyen a Kenwa Mabuni (estilo Shito Ryu), Chojun Miyagi(estilo Goju Ryu), Motobu Chōki (estilo Motobu Ryu), Kanken Toyama (estilo Shudokan, precursor del Taekwondo WTF) y Kanbun Uechi (estilo Uechi Ryu). Este fue un período turbulento en la historia de la región, que incluyó eventos como la anexión del archipiélago de Okinawa por el Japón en 1872, la Primera Guerra Sino-Japonesa (1894-1895), la guerra ruso-japonesa (1904-1905), la invasión y anexión de Corea, y el ascenso del militarismo japonés (1905-1945), previo a la segunda guerra mundial.

La primera demostración pública del Karate en el Japón fue en 1917 en el Butoku-den de Kyoto, por Gichin Funakoshi. Esta y posteriores demostraciones dejaron bastante impresionados a muchos japoneses, entre ellos al príncipe heredero Hirohito, que quedó entusiasmado con el arte de Okinawa. En 1922, el Dr. Jigoro Kano, fundador del arte japonés de Judo, invitó al maestro Funakoshi al Dojo Kodokan para hacer una demostración y permanecer en Japón para enseñar karate. Este patrocinio fue clave para el establecimiento y posterior desarrollo del karate en Japón. Sin el respaldo de Kano, el arte marcial okinawense, considerado hasta entonces como un “arte campesino”, habría sido despreciado por los japoneses. Por otro lado, en el año 1929 el Maestro Kenwa Mabuni se instaló en la ciudad de Osaka para enseñar su estilo de karate, el karate Shito Ryu.

En 1949 se fundó la Asociación Japonesa de Karate (o JKA según sus siglas en inglés, o Japan Karate Association). Liderada por Masatoshi Nakayama. La JKA realizó los primeros campeonatos del Japón en 1957. La asociación pretendió inicialmente agrupar a los diferentes estilos del arte, a medida que popularizaba su práctica en occidente, pero eventualmente se convirtió en la representante a nivel mundial del karate estilo Shotokan JKA o Kyokai, como es conocido en Japón.