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El aikido (“el camino de la energía en armonía”) es un arte marcial moderno de Japón. Fue desarrollado por Morihei Ueshiba (1883-1969), aproximadamente entre la década de 1930 y la década de 1960.
La característica fundamental del Aikido es la búsqueda de la armonización-neutralización de uno o varios individuos en situaciones de conflicto, dando lugar a la derrota del adversario sin lastimarlo, a menos que sea necesario; propiciando la educación del instinto propio, y la auto-reflexión-evolución del oponente.

El gran maestro (llamado también O-sensei) Morihei Ueshiba desarrolló el Aikido tras estudiar en varias escuelas de artes marciales de combate con y sin armas; entre ellas están: Sumo,  Hōzōin-ryū Sojutsu(Lanza) Tenjin Shin’ Yo Ryu Jujutsu con Tokusaburo Tozawa en 1901, Gozo-Ha Yagyu Shingan Ryu kenjutsu (sable) con Masakatsu Nakai entre 1903 y 1908, Judo con Kiyoichi Takagi en 1911 y Daitō-ryū aiki-jutsu con Sōkaku Takeda desde 1915 hasta 1937.

La práctica del Aikido contempla una gran variedad de ejercicios basados en el estudio de las armas tradicionales, herencias del budo japones. Utilizando principalmente Bokken (sable de madera), Jo (bastón) y tanto (cuchillo de madera). Las armas tradicionales en Aikido son entrenadas por medio del kihon (movimientos básicos), Kata (formas preestablecidas en pareja o en solitario), y el kumi-jo o kumi-tachi (o combate preestablecido, entre armas tradicionales iguales o diferentes), también se entrenan técnicas de desarmes y defensa contra estas. El Aikido enfatiza la evasión y la redirección circular o espiral de la fuerza de agresión del atacante, generando caídas, lanzamientos, inmovilizaciones y palancas como estrategia primaria, más que golpes y patadas.

Los golpes y patadas no están ausentes del todo pero su uso es primariamente un método de distracción (un golpe, atemi, se realiza para provocar una reacción que genera una ventana de oportunidad que facilita la aplicación de una técnica defensiva).

Aunque las técnicas del Aikido pueden usarse como defensa personal ante cualquier posible agresión (el Aikido es un arte marcial completo y eficaz, afirmó el maestro Kisshomaru Ueshiba); el fundador, el maestro Morihei Ueshiba no las creó solamente como parte de un método más de lucha cuerpo a cuerpo. Su intención fue desarrollar un arte marcial capaz de integrar a la persona en todos sus aspectos: físico, mental y espiritual.

Llegado el caso, el practicante buscará defenderse con proporcionalidad (dentro de lo indicado por la ley), con firmeza pero con serenidad, procurando mantener el respeto hacia sí mismo, impidiendo que la propia rabia o miedo lleguen a dominarle.

En el Aikido no se utiliza la palabra «enemigo»; se le dice oponente, compañero, o simplemente uke – la participación en la técnica por parte del uke se denomina “ukemi”, que proviene del verbo japonés «ukeru» (「受ける」 recibir) -, pues mientras se entrena, si la mente ve un contrincante en la persona que realiza el ataque, el sentido competitivo impedirá una respuesta respetuosa hacia él. Por esto en la gran mayoría de estilos de Aikido no hay competiciones que enfrenten un aikidoka contra otro.

Nage (de lanzar, proyectar, el que lanza), llamado en algunas escuelas tori (defensor), o sea quien realiza la técnica, busca evitar que, por descuido, rabia o descontrol, se inflija más daño sin sentido al uke. Los practicantes deben ser conscientes de la responsabilidad que adquieren al aprender técnicas de origen marcial, muchas de ellas potencialmente letales para sus compañeros. La persona que entrena Aikido asume que desea cultivar sus capacidades para mejorar su calidad de vida, no para maltratar a quien se le ponga por delante.

Siendo de personas inteligentes saber apreciar lo que piensan o sienten los demás, un aikidoka nunca menospreciará a su oponente, pues él/ella/ellos le da la oportunidad de desarrollar su propio crecimiento personal. Se podría decir que uke es como un espejo, el estado físico y psíquico en el que se deja al compañero al acabar la técnica indicará en qué estado estaba el nage. Dependiendo del grado de control que se tenga en el cuerpo y sobre las acciones, dependerán los resultados.

Entre aikidokas experimentados siempre surge la duda si la filosofía del Aikido es la que crea las técnicas, o es al revés; las técnicas llevan a la filosofía. Las dos razones son ciertas: al principio, cuando se accede al Aikido ignorando su espíritu, las técnicas hacen comprender que hay formas más armoniosas de defenderse que simplemente golpeando con saña al agresor. Con el tiempo, sin embargo se descubre que la persona no necesita, ni desea realmente hacer daño a los demás para protegerse, así que es una opción personal comportarse de forma violenta.

Se comprende que las técnicas de Aikido contienen el espíritu de la Paz, puesto que educa el instinto primario de la agresividad. Al conseguir llegar aquí, el aikidoka se esfuerza porque las técnicas contengan el grado máximo de armonía.

Otro aspecto relevante en la práctica de este Arte es el hecho de experimentar los dos papeles, atacante y defensor con el mismo ánimo, desde una perspectiva no solo de aprendizaje técnico, sino también como una experiencia que forma nuestro carácter. El papel de nage, no es más importante que el de uke, bien al contrario, se cree que si no desarrollamos primero la actitud de un uke que ataca de manera sincera, sin dudar, no se podrá llegar a ser unos buenos nage. Esto es así debido a la particular forma de las técnicas de Aikido, que buscan convencer antes que dominar, lo cual nos obliga a entender que le ocurre a uke cuando le realizamos una técnica.